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Cómo cuidar las uñas en invierno

El frío y la calefacción resecan cutícula y uña. Aceite de cutícula diario, guantes de goma, lima de cristal y semipermanente como barrera protectora.

Yumi's Nails Madrid26 de julio de 202617 min de lectura
Cómo cuidar las uñas en invierno

Respuesta rápida

En invierno, el frío seco del exterior y la calefacción interior reducen la humedad relativa por debajo del 30% y resecan la cutícula y el plato ungueal. La rutina mínima es aceite de cutícula dos veces al día, crema de manos tras cada lavado, guantes de goma para fregar y lima de cristal en lugar de cartón. El esmalte semipermanente o el refuerzo BIAB actúan como barrera protectora durante dos o tres semanas. En Yumi's Nails Madrid, servicio a domicilio precios en la web.

Resumen

  • El frío seco exterior y la calefacción interior bajan la humedad relativa por debajo del 30% y deshidratan cutícula y plato ungueal.
  • La sequedad provoca onychoschizia (descamación), estrías más marcadas, paroniquia seca y fisuras en dedos.
  • El aceite de cutícula dos veces al día es el gesto más importante; jojoba, almendras dulces o camelia.
  • Hay que usar guantes de goma para fregar y guantes de lana forrados para la calle.
  • La lima de cristal es más suave que la de cartón y sella el borde libre.
  • El esmalte semipermanente o el refuerzo BIAB funcionan como barrera protectora de dos a tres semanas.
  • El agua de la ducha debe ser tibia, no caliente: el agua caliente disuelve los aceites naturales.
  • No se cortan las cutículas resecas: se empujan con palo de naranjo tras el baño.
  • Los pies sufren más con calzado cerrado: pedicura SPA al inicio y a mitad de invierno.
  • En Yumi's Nails Madrid, manicura clásica a domicilio precios en la web, semipermanente (consulta precios en la web), BIAB (consulta precios en la web), pedicura SPA 28€.

Explicación completa

Llevo más de una década haciendo uñas en Madrid y todos los años, sin falta, entre noviembre y febrero entran clientas con el mismo cuadro: cutículas agrietadas, uñas que se descaman, dedo pulgar con fisuras y talones resquebrajados. No es casualidad. El invierno de Madrid, con calefacción central en casi todos los pisos y un aire exterior frío y seco, es el enemigo número uno de la uña natural. En esta guía te explico qué le pasa exactamente a la uña, cómo lo evitas en casa y cuándo conviene venir al salón o pedirnos el servicio a domicilio.

Qué le pasa a la uña en invierno

La uña está formada por capas de queratina dispuestas como tejas de un tejado. Cuando la uña está bien hidratada, esas capas se mantienen juntas y flexibles. Cuando se deshidrata, las capas se separan y aparece la descamación (onychoschizia), las estrías se marcan más y la uña se vuelve quebradiza. En invierno hay cinco factores que se confabulan:

  1. Aire frío seco exterior. El frío contiene menos humedad que el aire cálido; cuando entra en contacto con la piel y la uña, absorbe su agua.
  2. Calefacción interior. Los radiadores y bombas de calor reducen la humedad relativa por debajo del 30%, un nivel desértico. La cutícula se reseca en horas.
  3. Cambios bruscos de temperatura. Calle fría, oficina calurosa, calle fría otra vez. Cada ciclo expande y contrae la lámina ungueal y favorece microfisuras.
  4. Lavados frecuentes de manos. Entre catarros, gripes y la manía invernal de lavarse las manos con agua muy caliente, retiramos los aceites naturales de la piel y de la uña.
  5. Guantes de lana sin forro. La lana raspa y engancha la cutícula cada vez que nos quitamos los guantes, generando microdesgarros que después se abren en grietas.

A esto se suman factores secundarios: la ingesta menor de agua porque en frío da menos sed, la falta de sol que reduce los niveles de vitamina D (que interviene en la calidad ungueal) y el calzado cerrado que macera los pies durante meses.

Calefacción y humedad relativa

La humedad relativa ideal para la piel y las uñas está entre el 50 y el 60%. En Madrid, en enero, con la calefacción a 22 grados en un piso cerrado, esa humedad baja al 25-30%. Es un clima desértico: el del Sahara tiene un 20%. La consecuencia directa sobre la uña es que el agua presente en el plato ungueal se evapora hacia el ambiente más seco. La cutícula, que es piel viva, se cuartea primero; el plato ungueal, que es queratina muerta, se vuelve frágil y estriado.

La solución no es apagar la calefacción (en Madrid es imposible en enero), sino combinar tres gestos: usar un humidificador en la habitación donde duermes, hidratar la uña desde fuera con aceite de cutícula y desde dentro bebiendo agua aunque no tengas sed, y poner una barrera física con esmalte semipermanente o refuerzo BIAB para evitar que el plato ungueal pierda agua hacia el ambiente.

Manos vs pies: prioridades distintas

Las manos y los pies sufren en invierno de maneras opuestas. Las manos se resecan por exceso de exposición al aire frío, la calefacción, el agua y los detergentes. Los pies se maceran por exceso de humedad dentro del calzado cerrado: el sudor no se evapora, la piel se reblandece y se forman durezas que después se agrietan.

Por eso la rutina es distinta. En manos, prioridad absoluta a la hidratación: aceite de cutícula, crema de manos, guantes de goma y guantes de lana forrados. En pies, prioridad a la renovación de la piel: lima de pedicura para durezas, crema con urea al 10-20% por la noche y calcetines de algodón (no sintéticos) para dormir. Una pedicura SPA a inicio de invierno y otra a mitad de temporada evita que se formen grietas profundas en el talón, que son dolorosas y de curación lenta.

Casos reales

Elena, 38 años, Chamberí. Llegó a mediados de enero con el dedo pulgar derecho agrietado a lo largo del pliegue ungueal. La fisura era tan profunda que dolía al tocar el móvil. La causa: trabajaba desde casa con calefacción a 24 grados, se lavaba las manos con agua caliente cinco veces al día y no usaba crema. Le apliqué refuerzo BIAB en pulgar e índice de las dos manos, le pedí crema con urea al 10% por la noche y aceite de cutícula de jojoba mañana y tarde. En diez días la fisura había cerrado.

Marta, 29 años, Pozuelo. Venía con onychoschizia marcada: las uñas se le descamaban en capas por la punta tras un mes de calefacción. Había intentado endurecedores con formaldehído y la uña estaba peor, casi cuarteada. La solución fue retirar el endurecedor, aplicar esmalte semipermanente como barrera física durante tres ciclos de tres semanas (nueve semanas en total) y, al mismo tiempo, aceite de cutícula dos veces al día. Hoy sus uñas han recuperado el grosor normal y alterna semipermanente con semanas de descanso.

Sonia, 52 años, Alcalá de Henares. El problema era de pies. Talones con grietas profundas, dolor al caminar, sobre todo por las mañanas. La causa: calzado cerrado todo el día y sequedad acumulada desde octubre. Le hice una primera pedicura SPA con lima de durezas intensa y tratamiento de talón agrietado; a las tres semanas, segunda sesión. Le recomendé crema de urea al 20% por la noche y calcetines de algodón para dormir. En seis semanas los talones estaban lisos.

Cuándo es recomendable

Es recomendable aplicar esmalte semipermanente o refuerzo BIAB como barrera invernal cuando:

  • Tus uñas se descaman con facilidad y no aguantan un mes sin partirse.
  • Trabajas en un entorno con calefacción muy fuerte o aire acondicionado seco.
  • Te lavas las manos con frecuencia (sanitarias, hostelería, profesorado, madres con bebés).
  • Tus cutículas se agrietan a pesar de hidratarlas en casa.
  • Vives en un piso con calefacción central y no puedes regular la temperatura.
  • Sufres paroniquia seca recurrente en pulgar o índice.
  • Quieres dar respiro a las uñas tras meses de acrílico o gel duro.
  • Vas a estar al aire libre muchas horas (senderismo, esquí, transporte público).
  • Tienes un evento importante en pleno invierno y quieres uñas impecables.

Cuándo no es recomendable

Conviene posponer semipermanente o BIAB y tratar primero la uña cuando:

  • Hay paroniquia activa con signos de infección (enrojecimiento, pus, dolor pulsátil).
  • La uña está muy dañada por un arrancamiento reciente de acrílico o gel.
  • Hay onicomicosis (hongos) activa: hay que tratar primero con antifúngico.
  • Tienes alergia conocida a metacrilatos (HEMA, HPMA) sin opción a geles libres de HEMA.
  • La uña está tan descamada que el esmalte no va a adherir bien y va a levantar en días.
  • Tienes una herida abierta o un picadito reciente en el pliegue ungueal.
  • El plato ungueal está infectado o con inflamación importante.
  • Vas a someterte a un tratamiento médico agresivo en los próximos días.

En estos casos, lo primero es hidratar y sanar la uña. Una cita de manicura japonesa o una manicura clásica sin esmalte puede ser una buena alternativa mientras se recupera.

Ventajas

  1. El aceite de cutícula previene el 80% de los problemas invernales. Es el gesto con mejor relación entre esfuerzo y resultado.
  2. El semipermanente actúa como barrera física contra el agua, los detergentes y el aire seco durante dos o tres semanas.
  3. El refuerzo BIAB protege uñas frágiles sin ocluirlas y permite que crezcan sanas en pleno invierno.
  4. La lima de cristal sella el borde libre y reduce la descamación en uñas resecas.
  5. Los guantes de goma evitan el contacto directo con detergentes y agua caliente, que son los principales agresores del plato ungueal.
  6. La crema con urea regenera la piel agrietada del pliegue ungueal y de los talones en una semana.
  7. La pedicura SPA previene grietas profundas en el talón, que son dolorosas y tardan semanas en cerrar.
  8. El humidificador en casa mantiene la humedad relativa por encima del 40% y mejora la cutícula en días.
  9. Beber agua aunque no se tenga sed hidrata la uña desde dentro y mejora la elasticidad del plato ungueal.
  10. El cuidado constante en invierno permite lucir uñas largas y sanas en primavera sin necesidad de tratamientos reparadores agresivos.

Desventajas

  • Si no hidratas, el invierno pasa factura. Una uña descamada en enero tarda dos meses en recuperarse.
  • El semipermanente no hidrata por sí mismo. Si no llevas aceite de cutícula debajo, la uña se reseca igual.
  • La calefacción reseca el borde del esmalte y puede provocar levantamientos prematuros si la cutícula no está hidratada.
  • Los endurecedores con formaldehído sobre uñas ya resecas las cuartean en lugar de fortalecerlas.
  • El agua muy caliente de la ducha disuelve los aceites naturales del plato ungueal.
  • Los guantes de lana sin forro enganchan la cutícula y generan microdesgarros.
  • Cortar las cutículas resecas con alicate provoca desgarros que se extienden por el pliegue ungueal.
  • Abusar de la acetona pura para retiradas frecuentes reseca la uña y la cutícula.
  • Descuidar los pies en invierno provoca grietas profundas que pueden llegar a sangrar.
  • El calcetín sintético impide la transpiración y macera la piel del pie.

Paso a paso

Rutina de cuidado de uñas en invierno para clientas de Madrid:

  1. Mañana, al levantarte. Aplica una gota de aceite de cutícula de jojoba o camelia en cada uña y masajea durante 30 segundos. Insiste en la base y los laterales.
  2. Mañana, al salir de casa. Crema de manos con urea al 5% o con ceramidas. Ponte guantes de lana forrados de piel o algodón.
  3. Durante el día. Cada vez que te laves las manos, sécalas bien y aplica una capa fina de crema de manos. Si te lavas cinco veces, hidratas cinco veces.
  4. Fregar o limpiar. Usa siempre guantes de goma, incluso para cinco minutos de agua caliente con detergente. Es el gesto que más protege la uña.
  5. Al volver a casa. Si has llevado guantes de lana, quítatelos con cuidado de no enganchar la cutícula. Si la lana roza directo, mejor forrados.
  6. Ducha. Agua tibia, no caliente. Si lavas la cara o el pelo, evita que el champú agresivo quede sobre las cutículas; aclara bien.
  7. Lima. Una vez por semana, lija suavemente con lima de cristal en una sola dirección. Nunca limas en vaivén: abren las capas de queratina.
  8. Empuje de cutícula. Tras la ducha, con la cutícula ablandada, empújala suavemente con un palo de naranjo. No la cortes.
  9. Mascarilla de manos semanal. Una noche a la semana, aplica una capa gruesa de crema con urea al 10% o mascarilla de manos, ponte guantes de algodón y déjalo actuar mientras ves una serie.
  10. Noche. Aceite de cutícula antes de dormir (actúa toda la noche), crema de manos y, si tienes fisuras, una capa de vaselina en el dedo afectado con un tiritas protector.
  11. Pies. Lima de pedicura una vez por semana, crema con urea al 20% por la noche y calcetines de algodón para dormir.
  12. Hidratación interna. Bebe al menos un litro y medio de agua al día, aunque no tengas sed. Infusiones calientes (manzanilla, té verde, rooibos) cuentan.
  13. Humidificador. Si tienes calefacción central, pon un humidificador en la habitación donde duermes y mantén la humedad entre el 40% y el 50%.
  14. Visita profesional mensual. Una cita al mes con tu manicurista para revisar el estado, renovar el semipermanente o el BIAB y sanear cutículas.

Consejos profesionales

  • El aceite de cutícula dos veces al día es innegociable. Si solo puedes hacer una cosa por tus uñas en invierno, que sea esta.
  • Jojoba primero, almendras o camelia después. La jojoba es la que más se parece al sebo humano y penetra mejor la queratina.
  • Lima de cristal, no de cartón. El cartón abre las capas de queratina y empeora la descamación.
  • Lima en una sola dirección, nunca en vaivén. Especialmente importante en uñas resecas.
  • Agua tibia, no caliente. El agua caliente disuelve los aceites naturales del plato ungueal.
  • Guantes de goma siempre que fregues. Aunque sean cinco minutos. El detergente y el agua caliente son el combo más agresivo.
  • Guantes de lana forrados. La lana roza y engancha la cutícula; un forro de piel o algodón evita el daño.
  • No cortes las cutículas en invierno. Empújalas con palo de naranjo tras la ducha y recorta solo las picaditas sueltas.
  • Crema con urea al 5-10% si la piel está agrietada. Si hay fisuras profundas en dedos, urea al 10-20%.
  • Endurecedores sin formaldehído. Los con formaldehído cuartean las uñas ya resecas.
  • Bebe agua aunque no tengas sed. La uña se hidrata también desde dentro.
  • Pedicura SPA al inicio y a mitad de invierno. Es la mejor inversión para no llegar a marzo con grietas en los talones.
  • Si notas un levantamiento del esmalte, no lo arranques. Pide cita de reparación: arrancar el semipermanente se lleva capa de uña.
  • El humidificador en la habitación de dormir cambia la cutícula en una semana.
  • Si llevas semipermanente o BIAB, sigue hidratando la cutícula igual: el esmalte no hidrata, solo protege.

Errores más frecuentes

  • Usar agua muy caliente para lavarse las manos. Disuelve los aceites naturales del plato ungueal.
  • No usar guantes de goma para fregar. Es el error más común y el más dañino.
  • Cortar la cutícula seca con alicate. Se desgarra más de lo que recortas.
  • Abusar de la acetona pura. Las retiradas frecuentes con acetona resecan la uña y la cutícula.
  • No hidratar tras cada lavado de manos. Lavarse sin hidratar es peor que no lavarse.
  • Descuidar los pies. En invierno no se ven, pero sufren más.
  • Aplicar endurecedores con formaldehído sobre uñas resecas. Las cuartea en lugar de fortalecerlas.
  • Lima de cartón en uñas descamadas. Abre las capas de queratina y agrava la onychoschizia.
  • Lijar en vaivén. Fracciona la uña.
  • No beber agua suficiente. La hidratación externa no compensa la falta de hidratación interna.
  • Pensar que con guantes de lana basta. La lana roza y engancha; hay que forrarlos.
  • Esperar a que el dedo se agriete para actuar. Si hidratas a tiempo, la fisura no aparece.

Mitos

  • Mito 1. En invierno las uñas no crecen. Falso. Crecen más lento (un 10-20% menos por menor circulación periférica), pero siguen creciendo. La diferencia no es perceptible en el día a día.
  • Mito 2. El frío endurece las uñas. Falso. Las reseca. La sensación de dureza es sequedad extrema, no resistencia.
  • Mito 3. Con guantes de lana basta. Falso. La lana roza y engancha la cutícula; hay que llevarlos forrados de piel o algodón.
  • Mito 4. Las uñas necesitan sol en invierno. Parcialmente cierto. La vitamina D interviene en la calidad ungueal, pero la exposición solar directa reseca la uña y la cutícula. Mejor suplemento oral y exposición moderada.
  • Mito 5. El semipermanente en invierno estropea la uña. Falso. Bien aplicado y retirado, la protege. Lo que la estropea es arrancarlo o no hidratar la cutícula.
  • Mito 6. Cortar la cutícula evita que se agriete. Falso. Cortar la cutícula seca provoca desgarros que se extienden. Mejor empujarla.
  • Mito 7. La calefacción no afecta a las uñas. Falso. Es el principal agresor del invierno: baja la humedad relativa por debajo del 30%.
  • Mito 8. El agua caliente de la ducha no pasa nada. Falso. Disuelve los aceites naturales del plato ungueal y la cutícula.
  • Mito 9. Los endurecedores fortalecen cualquier uña. Falso. Los con formaldehído sobre uñas resecas las cuartean.
  • Mito 10. Los pies en invierno no necesitan pedicura. Falso. El calzado cerrado provoca durezas, grietas y maceración.
  • Mito 11. El aceite de cutícula una vez por semana basta. Falso. Necesita aplicación dos veces al día para ser efectivo.
  • Mito 12. La lima de cartón y la de cristal son iguales. Falso. La de cristal es más suave y sella el borde libre.

Preguntas relacionadas

  1. ¿Por qué las uñas se rompen más en invierno?
  2. ¿Cada cuánto debo aplicar aceite de cutícula en invierno?
  3. ¿Es mejor lima de cartón o de cristal en invierno?
  4. ¿El semipermanente protege la uña en invierno?
  5. ¿Qué es el refuerzo BIAB y por qué se recomienda en invierno?
  6. ¿Puedo cortarme las cutículas si están resecas?
  7. ¿El agua caliente de la ducha estropea las uñas?
  8. ¿Por qué me salen grietas en los dedos en invierno?
  9. ¿Cada cuánto debo renovar el semipermanente en invierno?
  10. ¿Los pies también sufren en invierno?
  11. ¿Es verdad que las uñas no crecen en invierno?
  12. ¿Puedo usar endurecedores de uñas en invierno?
  13. ¿Cuánto cuesta una manicura a domicilio en Madrid en invierno?

Conclusión

Cuidar las uñas en invierno no es complicado, pero sí requiere constancia. El frío y la calefacción de Madrid resecan la cutícula y el plato ungueal a un ritmo que solo contrarresta una rutina diaria: aceite de cutícula dos veces al día, crema de manos tras cada lavado, guantes de goma para fregar y lima de cristal para igualar. A esto se suma, según el estado de la uña, una barrera profesional con esmalte semipermanente o refuerzo BIAB, que aísla el plato ungueal del ambiente seco durante dos o tres semanas.

Los pies se llevan la parte peor del invierno por el calzado cerrado. Una pedicura SPA al inicio de la temporada y otra a mitad de invierno evita durezas, grietas y maceración. No esperes a marzo para mirarlos: una grieta en el talón tarda semanas en cerrar y duele con cada paso.

Si en estos meses sientes que tus uñas están más frágiles de lo normal, no es tu imaginación. Es el invierno de Madrid. Y como manicurista te digo: con aceite, crema, guantes y una visita profesional al mes, en primavera lucirás uñas sanas sin necesidad de tratamientos reparadores. Escríbenos por WhatsApp y te asesoramos.

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En Yumi's Nails Madrid te ayudamos a cuidar tus uñas este invierno con servicio a domicilio en toda la Comunidad de Madrid. Vamos a tu casa con todo el material profesional, sin que tengas que desplazarte con frío.

  • Esmalte semipermanente: 22€, 50 minutos. Barrera protectora de dos a tres semanas.
  • Refuerzo BIAB: 18€, 60 minutos. Ideal para uñas frágiles o descamadas.
  • Pedicura SPA: 28€. Muy recomendable al inicio y a mitad de invierno para prevenir grietas en talón.
  • Manicura clásica: 18€, sin esmalte, para descansar la uña.
  • Manicura japonesa: 28€, alternativa sin químicos si la piel está sensible.
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  • WhatsApp: +34 672 900 372 — escríbenos con tu disponibilidad y tu zona de Madrid.

Tus uñas no tienen por qué sufrir este invierno.

Preguntas frecuentes

¿Por qué las uñas se rompen más en invierno?

Por la combinación de frío seco exterior y calefacción interior, que reduce la humedad relativa por debajo del 30 por ciento. La cutícula pierde flexibilidad, el plato ungueal se deshidrata y aparecen fisuras y descamación. Los lavados frecuentes de manos por catarros y el uso de agua caliente agravan el problema.

¿Cada cuánto debo aplicar aceite de cutícula en invierno?

Dos veces al día como mínimo: mañana y noche. Si tienes las manos muy resecas, puedes aplicarlo tres veces. El mejor aceite es el de jojoba porque penetra la queratina; la almendra dulce y la camelia también funcionan. Masajea una gota por uña insistiendo en la base y los laterales.

¿Es mejor lima de cartón o de cristal en invierno?

Lima de cristal, sin duda. El cartón abre las capas de queratina y favorece la descamación, sobre todo en uñas ya resecas por la calefacción. La lima de cristal es más suave, sella el borde libre y dura años. Lima siempre en una sola dirección para no fraccionar la uña.

¿El semipermanente protege la uña en invierno?

Sí. El semipermanente funciona como una barrera física que aísla el plato ungueal del agua, los detergentes y el aire seco. Durante dos o tres semanas la uña natural no sufre los cambios de humedad y puede recuperarse. Si además hidratas la cutícula, el efecto es doble y la uña crece más sana.

¿Qué es el refuerzo BIAB y por qué se recomienda en invierno?

El BIAB (Builder In A Bottle) es un gel flexible de baja viscosidad que se aplica en capa fina sobre la uña natural para reforzarla sin alargarla. En invierno es ideal para uñas que se descaman o se parten con facilidad, porque aporta resistencia sin ocluir el plato ungueal. Cuesta 18€ en Yumi's Nails Madrid.

¿Puedo cortarme las cutículas si están resecas?

No es lo recomendable. Cortar la cutícula seca provoca desgarros que se extienden por el pliegue ungueal y favorecen la paroniquia seca. Lo correcto es ablandarla con aceite, empujarla suavemente con palo de naranjo tras la ducha y recortar solo las picaditas sueltas con alicate afilado, nunca la cutícula sana.

¿El agua caliente de la ducha estropea las uñas?

Sí, si es muy caliente y diaria. El agua caliente disuelve los aceites naturales del plato ungueal y la cutícula, dejándolos resecos y quebradizos. En invierno conviene lavarse las manos con agua tibia, secarlas bien y aplicar crema inmediatamente. La ducha caliente se mantiene, pero en manos, mejor tibia.

¿Por qué me salen grietas en los dedos en invierno?

Por la deshidratación extrema de la piel del pliegue ungueal, sobre todo en pulgar e índice, que son los dedos que más usamos. La calefacción reseca la piel y el frío exterior agrieta la barrera cutánea. La solución es crema de manos con urea al 5-10% por la noche y aceite de cutícula durante el día.

¿Cada cuánto debo renovar el semipermanente en invierno?

Cada dos o tres semanas, como en cualquier época del año. En invierno conviene no alargar más porque el crecimiento de la uña natural hace visible la línea de demarcación (el salto entre uña nueva y esmalte) y porque la cutícula, al secarse, puede levantar el borde del esmalte antes de tiempo.

¿Los pies también sufren en invierno?

Mucho. El calzado cerrado, la humedad retenida y la falta de ventilación provocan durezas en talón y metatarso, grietas dolorosas y maceración entre dedos. Una pedicura SPA a inicio de invierno y otra a mitad de temporada previene estos problemas. En Yumi's Nails Madrid, pedicura SPA a domicilio por 28€.

¿Es verdad que las uñas no crecen en invierno?

No. Las uñas crecen todo el año, aunque en invierno lo hacen un 10-20% más lento porque la circulación periférica disminuye con el frío y la matriz recibe menos nutrientes. Pero no se detienen. Si llevas buena hidratación y dieta adecuada, notarás crecimiento normal durante toda la temporada.

¿Puedo usar endurecedores de uñas en invierno?

Con precaución. Los endurecedores con formaldehído sobre uñas ya resecas pueden cuartearlas en lugar de fortalecerlas. Mejor usa un endurecedor con queratina, calcio o seda, sin formaldehído, y alterna con semanas sin producto. Si la uña está muy dañada, mejor un refuerzo BIAB profesional que un endurecedor comercial.

¿Cuánto cuesta una manicura a domicilio en Madrid en invierno?

En Yumi's Nails Madrid, manicura clásica a domicilio por 18€, esmalte semipermanente por 22€, refuerzo BIAB por 18€ y pedicura SPA por 28€. El servicio incluye desplazamiento a toda la Comunidad de Madrid. Reserva en https://yumisnails.es o por WhatsApp al +34 672 900 372.

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